en defensa de los torneos de farmear aura
No sé por qué me encuentro a favor del torneo de farmear aura. Intentaré dilucidar las razones de esta intuición.
Los pendejos merecen ser felices y formar parte de una cultura.
Capaz la bronca que se le tiene a esta nueva generación no es un desencuentro estético (fundado) sino envidia a la pertenencia a algo nuevo, a la percepción de un campo de creación fértil y un género en que se puede incursionar desde la impronta e inquietud del individuo.
También el ser humano precisa descansar a otra gente y rebajar sus decisiones para sentirse mejor consigo mismo. Somos expertos en esto: compararnos.
La comparación es enemiga mortal de la contemplación, que permitiría que el otro deje una marca en uno. La comparación es la mercantilización identitaria llevada al máximo: no somos sino atributos que por A o por B tienen más o menos valor que otros.
Dejando de lado la incepción y comercialización algorítmica del fenómeno, ¿qué diferencia tiene el brain rot con el movimiento flogger, por dar un ejemplo? Lo único que se me ocurre es la falta de socialización, la superficialidad de la cultura, pero es esperable para un fenómeno tan incipiente. En este sentido, el rap, el trap o el reggaetón son lo mismo que el rock, el disco o los boleros: culturas, códigos en los que la gente se encuentra con otros y crea un sentido compartido. Lo que cambia es la letra y el ritmo. No podemos ser tan conservadores de no dejar entrar un género nuevo, por más que sea podredura cerebral.
Pienso en un hombre de las cavernas criticando el estilo de dibujo de mamuts de su par.
Yo tuve trece años y me cagué de risa con el infradotado del Rubius. Lo divertido de la preadolescencia es ser un idiota y después no entender por qué no le gustásH a tus compañeras. A lo que voy es que la culpa no es de los pibes. No sé de quién es la culpa. El mundo es muy sucio, las cosas salen mal, y el sentido viene luego, no es inherente a las secuencias. Sobre todo cuando se es púber.
No estoy a favor de la pubertad total y eterna porque en algún momento las cosas tienen que empezar a tomar forma, pero un poco de pubertad es sana para la adultez. El humor te hace darte cuenta de las cosas en las que te estás empezando a convertir en un viejo ortiva.
Ser un pelotudo con amigos es hermoso. Los españoles se ponen en pedo y corren de toros y terminan en el hospital o mueren y lo hacen hace quinientos años porque es muy gracioso; son tontos y lo defienden. Forma parte de su identidad nacional, de la cual nosotros carecemos.
Y al igual que los brasileros, nos resistimos muy férreamente a aceptar condiciones culturales extranjeras (aunque cada vez menos). Si no importamos nada, ni creamos nada nuevo, y lo único que hay son repeticiones de un pasado mejor, es entendible que los wachines se agarren de la primera mierda que traccione en tiktok. No es su culpa que nosotros no hagamos nada novedoso. ¡Inventen ustedes un género musical capaz de interpelar a un preadolescente y que lo haga querer tirarle onda a sus compañeritas!
Es imposible no trazar el paralelismo entre el brain rot y Milei. Es caca mental que se mete de golpe en la vida pública, cala hondo y de pronto todos estamos discutiendo al respecto, polarizados, incapaces de hablar de otra cosa; porque son lo único interesante y masivo, distinto (peor) a lo anterior que ya nos aburrió a todos, y porque apelan a la parte púber, libidinosa y estúpida del cerebro, que todos tenemos.
¡Dejen de criticar a los torneos de farmear aura y propongan algo interesante (pero interesante de verdad) ustedes, idiotas!